Automotriz 

¿Y si la naturaleza fuera el mejor ingeniero del mundo? Innovación inspirada en la naturaleza para las carreteras colombianas

La nueva era de la movilidad eléctrica en Colombia cambia los cables por la biología. A través de un diseño basado en la evolución, Zeekr diseña vehículos que se inspiran en las bondades y la eficiencia de la fauna silvestre.

Bogotá, mayo de 2026 – Por años, la industria automotriz intentó reparar su impacto ambiental instalando piezas extra en los vehículos, como filtros o catalizadores; sin embargo, una nueva visión propone algo más ambicioso: no arreglar el daño después, sino diseñar desde el origen siguiendo las reglas del entorno.

Esta filosofía de diseño orgánico consiste en entender que la naturaleza es el laboratorio de investigación y desarrollo más antiguo del mundo. Científicamente, esta disciplina se conoce como biomímesis, la cual permite comprender que, en lugar de fabricar baterías más pesadas, la clave ahora es crear diseños más inteligentes

que aprendan de millones de años de evolución. Bajo esta premisa, marcas como Zeekr, parte del gigante tecnológico Geely Group y representada en el país por Astara Colombia, lideran la nueva era de la movilidad eléctrica premium, enfocándose en vehículos que se definen por su eficiencia biológica.

La ingeniería moderna ha redescubierto que las formas orgánicas son mucho más eficientes que las líneas rectas y rígidas. Según Valentina Salazar, ingeniera mecánica especialista en eficiencia energética, “el verdadero desafío hoy es lograr que una máquina de dos toneladas se comporte ante el aire con la misma naturalidad que un organismo vivo. La naturaleza no pelea contra los fluidos, fluye con ellos«.

Del océano al asfalto

Un ejemplo claro es el ‘efecto delfín’ aplicado al Zeekr X. Su carrocería se diseñó tras más de 1.000 simulaciones para lograr que el aire «abrace» el vehículo, tal como el agua recorre la piel de un delfín sin generar turbulencias. Incluso los rines y superficies se inspiran en la ‘piel de tiburón’. Al igual que las escamas de un escualo eliminan el roce para nadar velozmente, estos detalles permiten que el auto se deslice con el mínimo esfuerzo. En un vehículo eléctrico esto es central: el viento es un «muro» invisible que puede robar hasta el 40% de la energía en carretera.

Para José Luis Porras, Brand Manager de Zeekr Colombia, marca con un enfoque eléctrico, este cambio es la columna vertebral de su estrategia: “En Zeekr cuidamos la naturaleza y nos inspiramos en ella para perfeccionar la aerodinámica, replicando la evolución biológica en máquinas que fluyen con el entorno. Nuestra tecnología une la ingeniería con la ética: al respetar las leyes naturales, logramos una eficiencia superior que reduce las recargas y la presión energética. Es sostenibilidad real y cuantificable”.

En el modelo Zeekr 001, esta obsesión por lo biológico ha permitido alcanzar un coeficiente de arrastre ($C_x$) de apenas 0.23. Este dato es impecable, pues en el mundo de los eléctricos, bajar de la barrera de 0.25 es entrar en la «Champions League» de la aerodinámica. Para explicarlo de forma sencilla, un nivel de 0.23 $C_x$ equivale a la eficiencia de un halcón peregrino cuando pliega sus alas para descender en picada.

En el mundo eléctrico, esta eficiencia se traduce en libertad: por cada mejora mínima en este número, el auto gana unos 10 kilómetros adicionales de autonomía. Es energía «extra» que nace del buen diseño, permitiendo que el vehículo alcance hasta 580 km (ciclo WLTP) con una sola carga. Esta conexión con la biología se apoya en una tecnología de alto nivel con motores que alcanzan una eficiencia del 97.86%, convirtiendo casi toda la electricidad en movimiento.

En la geografía colombiana, donde la altitud y las montañas exigen el máximo rendimiento, una máquina que se mueve en armonía con las leyes del diseño natural deja de ser un lujo para convertirse en el paso más lógico y útil de la movilidad.

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